LA DEMOSTRACIÓN SEMIOLÓGICA DE LA CORRESPONDENCIA ENTRE LOS FRESCOS RUPESTRES Y EL LENGUAJE IDEOGRÁFICO PROTO SUMERIANO / Parte III: Los errores fundamentales de los arqueólogos

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OBJETIVO DE ESTE ARTÍCULO

 

Este artículo contribuye a demostrar la perfecta correspondencia entre las pinturas rupestres del Paleolítico Superior y la lengua ideográfica proto-sumeria o proto-cuneiforme.

Esta demostración se divide en cuatro partes:

La primera parte compara un centenar de signos prehistóricos, identificados y divididos en sus 25 categorías, con signos idénticos del periodo proto-sumerio. Cette comparaison visuelle montre qu’ils sont extrêmement similaires et confirme en soi qu’il s’agit bien du même système d’écriture.

La segunda parte (artículo anterior) presenta los resultados de investigaciones anteriores sobre los signos prehistóricos.

La tercera parte (que es el tema de este artículo) muestra los errores y equivocaciones cometidos por investigadores anteriores sobre esta cuestión, que les impidieron llegar a la conclusión correcta.

La cuarta parte (artículo siguiente) aporta a continuación la demostración semiológica completa de la correspondencia entre los dos sistemas de escritura, realizando correcta y exhaustivamente el análisis comparativo de fondo que debería haberse efectuado (comparación del corpus de signos y de las reglas semiológicas relativas a cada sistema) para llegar al resultado y a la conclusión correctos: las pinturas rupestres del Paleolítico Superior, con sus pares de imágenes y signos, se corresponden en todos los aspectos con el lenguaje ideográfico sumerio y sus lenguas asociadas (sumerio, egipcio jeroglífico).

Índice

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Este artículo está extraído del libro también disponible en este sitio:

Le déchiffrage du language des cavernes

También puede encontrar este libro en la :

Livres déjà parus

Para saber por qué este libro forma parte de la serie literaria La verdadera historia de las religiones de la humanidad, vaya a la página :

Introduction / Structuration et contenu

Espero que disfrute de la lectura de este artículo, que pongo a su disposición íntegramente a continuación:

Parte III : Errores fundamentales de los arqueólogos convencionales

 

 

Ante todo, aunque a veces vaya a ser duro en mi valoración de las razones por las que estos eminentes arqueólogos y sus sucesores o alumnos no han conseguido dar con la solución, es absolutamente imprescindible recordar que sin su labor de recopilación, registro metódico, comparación, clasificación, categorización y análisis, no estaríamos aquí para discutirlo.

Es esencial dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios (¡ahora vais a pensar que soy Dios! Pero no, porque fue Él quien me inspiró, recuerda[1] ).

Y es que, como se verá, la resolución de este enigma requiere la puesta en común de competencias diferentes y específicas, ya que sólo cruzando campos de especialización -la arqueología y la filología o, más concretamente, el conocimiento de las proto-lenguas- se podrán descifrar y traducir literalmente estos signos. Además, para descifrar este lenguaje en toda su dimensión sagrada, serán necesarias otras dos competencias interrelacionadas, junto con el conocimiento de las proto-lenguas: la pericia en lenguaje simbólico sagrado y la mitología comparada. 

Así que es un trabajo de equipo.

Si cada uno juega para sí mismo, y esto es cierto en cualquier campo de investigación, se llegará a un callejón sin salida.

Dicho esto, y habiendo alabado los legítimos méritos de los arqueólogos ya mencionados, es necesario también llamar la atención sobre sus errores.

Así que voy a desarrollar dos puntos en primer lugar: las evidentes contradicciones de su razonamiento, tras lo cual veremos la razón principal por la que no han encontrado la solución. Al mismo tiempo, y sobre todo, veremos cómo sus investigaciones no hacen sino confirmar que este lenguaje de signos prehistórico es efectivamente preprotocuneiforme.

 

Contradicciones evidentes en el razonamiento

 

La falta de ética de comparar periodos demasiado distantes en el tiempo

 

No se le habrá escapado que para Leroi-Gourhan, por ejemplo, no es ético, aunque puedan establecerse analogías que él califica de etnológicas entre pueblos que vivieron en épocas diferentes, utilizar el sistema de creencias del segundo para explicar el primero.

También observará de paso que en sus comentarios se confunde la etnología con las ciencias de los cultos, las religiones y la mitología comparada, ¡porque esta última no es propiamente el campo de especialización de un etnólogo!

En cierto modo, lo que Leroi-Gourhan nos está diciendo es que la comparación de las creencias y sus medios de expresión simbólica no es deontológicamente aplicable a la comprensión del mundo sagrado prehistórico.

Esto enlaza con lo que dije en la introducción, a saber, que la doctrina del cientificismo ha infundido en las mentes de muchos científicos hasta tal punto que les parece impensable que pueblos muy alejados en el tiempo y el espacio puedan tener una relación estrecha.

A este respecto, debo aclarar mi propio punto de vista sobre el interés de esta comparación:

No quiero decir que un único sistema de creencias de un pueblo determinado, por ejemplo el de los dogones o el de cualquier otra tribu, nos permita por sí solo explicar el sistema sagrado de la prehistoria.

De hecho, tendré ocasión de demostrar que, a partir de Sumeria, el pensamiento mitológico, que se había restituido íntegramente como herencia directa de la prehistoria, se ramificó después y se diluyó y alteró en relación con el pensamiento original.

No es, pues, la mitología de un solo pueblo lejano la que nos permitirá remontarnos a la fuente, al mito arcaico original: es ante todo el desciframiento de la mística sumeria y egipcia, pues son semántica y culturalmente hijas de la prehistoria.

A esto hay que añadir a continuación (y es aquí donde la comparación de los sistemas mitológicos y de las simbologías de las distintas otras civilizaciones se vuelve interesante) que si se procede, además, a un análisis de los mitos a escala mundial, y no local, integrando todas las civilizaciones, es igualmente cierto que el análisis comparativo de los mitos permitirá, siempre que se realice correctamente, identificar el mito arcaico original que subyace a todas estas mitologías, aunque esté aparentemente enmascarado por la forma diferente adoptada en sus variantes locales.

Veremos que la realización de este trabajo corroborará plenamente lo que hemos obtenido del análisis sumerio y egipcio, lo que no hará sino reforzar la veracidad del resultado obtenido.

Esta aproximación a través del campo de la mitología comparada es, de hecho, toda la premisa del enfoque adoptado por mitólogos expertos como Jean-Loïc Le Quellec.

Quisiera distanciarme de ello diciendo que, para que este trabajo comparativo tenga pleno sentido, es absolutamente necesario descifrar previamente el lenguaje simbólico subyacente a cada una de estas mitologías, de modo que cada sistema mitológico de cada civilización que se analice y compare tenga su arcaico armazón expuesto y descifrado, a fin de comparar los armazones de las narraciones míticas con los personajes originales y los acontecimientos de sus vidas claramente identificados. Si no se realiza previamente este trabajo de desciframiento del mito, acabaremos con el resultado obtenido por Jean-Yves Lequellec (espero que no le moleste), un resultado muy exiguo con un mito vago de la creación del mundo por la salida de la caverna.

Este magro resultado es más o menos el único objetivo que A. Leroi-Gourhan, magnánimo, está dispuesto a conceder a (lo que impropiamente llama) etnología comparada. Leroi-Gourhan, magnánimo, está dispuesto a conceder a (lo que él llama impropiamente) etnología comparada (siempre que permanezca en el lugar que le corresponde, es decir, muy por detrás de la arqueología…) a saber, que sólo es capaz de poner de relieve vagas analogías metafísicas entre pueblos distantes…

Si volvemos a los comentarios de A.Leroi-Gourhan, se observará también que su opinión apriorística de que no es ético recurrir al análisis comparativo cuando se comparan civilizaciones distantes entre sí tanto geográfica como temporalmente es un argumento, hay que señalar, retomado sin reservas por Sauvet / Wlodarczyk que, cuando mencionan la hipótesis de la escritura ideográfica, la califican inmediatamente de callejón sin salida con el pretexto de que si, por una casualidad extraordinaria, descubriéramos su origen figurativo, aún estaríamos muy lejos de poder deducir los significados a los que se refieren, que además pueden haberse desviado con el paso del tiempo.

 

Cuando podemos ver la homogeneidad de un único sistema semiológico prehistórico que abarca decenas de miles de años?

 

¿No cree que este argumento sistemático sobre los estragos del tiempo, que, según ellos, hace visiblemente imposible cualquier posible comparación entre sistemas de creencias geográfica y temporalmente distantes, está en profunda contradicción con sus propias observaciones?

En efecto, ¿no son los mismos que se asombran al constatar de entrada que sus investigaciones han demostrado que el sistema semiológico del hombre del Paleolítico Superior es «homogéneo a lo largo de casi 20.000 años y millones de kilómetros cuadrados«, Esto atestigua una «asombrosa homogeneidad de pensamiento» (aunque, por supuesto, existían «peculiaridades regionales» y una «evolución estilística»), lo que significa que todos extraían su concepción del mundo, sus aspiraciones metafísicas y religiosas, sus mitos y todos sus conocimientos tradicionales de las mismas fuentes? ¿Que el hecho de que sus escritos tengan rasgos comunes es un signo de la «comunidad de pensamiento que los inspiró»?

En segundo lugar, el objetivo de su planteamiento es poner de relieve los rasgos comunes que han identificado. Y lo han demostrado a la perfección.

Según admiten ellos mismos, estamos ante una misma comunidad de pensamiento con un origen común que, si tomamos sus fechas, duró, si sólo hablamos del Paleolítico Superior, desde hace 40.000 años hasta hace 12.000 años, es decir, durante casi 28.000 años, repito, 28.000 años, a escala mundial.

Al hacerlo, reconocen implícitamente que la increíble estabilidad del sistema semiológico que han estudiado y demostrado es en sí misma la prueba intrínseca de una comunidad de pensamiento, creencias y origen común.

 

¿No es esto profundamente contradictorio con el postulado de los estragos del tiempo?

 

Otras contradicciones…

 

En su introducción, los autores también afirman claramente que las particularidades regionales observadas y la evolución estilística no cuestionan la homogeneidad del modo de comunicación. Sin embargo, llegan a la conclusión de que el significado de los signos puede haberse desviado con el paso del tiempo.

¿No es igual de contradictorio?

A este respecto, para los que sigan siendo escépticos y continúen pensando que la estabilidad del sistema semiológico de los signos prehistóricos no equivale a la estabilidad del significado de estos signos, cuando pasemos a descifrar los signos a partir de protocuneiformes, tendremos la oportunidad de constatar que la traducción y la interpretación de estos signos coinciden tan a menudo perfectamente con el fresco en cuestión que se demostrará que el significado de estos signos no se ha alterado, tendremos la oportunidad de constatar que la traducción y la interpretación de estos signos coinciden tan a menudo perfectamente con el fresco en cuestión que se demostrará que el significado de estos signos no se ha alterado entre la época de su composición y Sumeria. En otras palabras, no se ha producido ningún cambio a lo largo del tiempo en la «transferencia del significado simbólico (sinécdoque, metonimia, metáfora, etc.)».

También habrá notado, más incidentalmente, la siguiente contradicción: en conclusión, una de las razones aducidas para no pasar por la explicación de los ideogramas era decir que hay que tener en cuenta todos los elementos contextuales para comprender estos signos. 

Aunque en el cuerpo del ensayo se nos dice que los paneles de signos aislados atestiguan que los signos tienen un significado propio, independientemente del contexto…

 

¿El fin del error?

 

Ahora que este libro ha demostrado que el protocuneiforme es un sistema semiológico idéntico al del lenguaje de signos y los frescos prehistóricos, ¿qué significa esto?

Sencillamente, este sistema semiológico ha demostrado ser resistente y homogéneo durante, digamos… vamos, ¡un poco más de lo esperado!

Todavía era posible preverlo intelectualmente, porque ¿cómo se puede explicar decentemente a alguien que un sistema de creencias que fue capaz de abarcar el globo durante 28.000 años tuvo realmente demasiados problemas para retroceder más allá del 12.000 a.C. hasta el 3.500 a.C. Es decir, 8.500 años más cuando duró 28.000?

Entonces, ¿era realmente tan difícil teorizar que este sistema semiológico y la cultura sagrada que vehiculaba no podrían haber durado algo más que eso, habiendo impregnado el Neolítico y la primera civilización que utilizó un sistema ideográfico conocido?

Y no sólo para teorizar sobre ello, sino sobre todo para tomarse realmente el tiempo de examinar la cuestión en profundidad, en lugar de examinarla superficialmente y cerrarle inmediatamente la puerta calificándola de callejón sin salida?

Es más, ¿cree que es lógico favorecer la hipótesis de que un sistema de pensamiento que había impregnado el pensamiento humano durante tanto tiempo, y que sin duda estaba profundamente arraigado en el pensamiento humano arcaico, se hubiera evaporado literalmente hace 12.000 años, dejando vía libre, con la llegada de los «agricultores-criadores» neolíticos o de la época histórica, a sistemas de pensamiento metafísico totalmente nuevos que habrían sido completamente reinventados ex nihilo?

Una vez más, francamente, ya era perfectamente posible, sólo desde el punto de vista del simbolismo comparado, para cualquiera que mirara las cosas objetivamente a la cara, comprender este vínculo filial con la más que evidente equivalencia de los símbolos animales divinos utilizados en la mitología sumeria y egipcia, así como en las de civilizaciones posteriores y en las muy anteriores paleolítica y neolítica.

Además, los propios arqueólogos han señalado que la elección de estos animales no tenía fundamentalmente nada que ver con una práctica de caza ritual, ya que, aparte de que la elección de los animales representados se limita a menudo al urogallo, el buey, el bisonte, el caballo y el ciervo, y siempre en un contexto particular, puesto que se distribuyen en cada una de las grandes «salas» de la cueva (rotonda, nave, etc.), el número de animales heridos registrado es muy bajo (menos del 2,5% para el bisonte, que representa el mayor número de casos).), el número de animales heridos registrado es muy bajo (menos del 2,5% en el caso del bisonte, que representa el mayor número de casos), por no hablar del hecho de que algunos de los animales, como el unicornio, son evidentemente eminentemente mitológicos…

¿Por qué, entonces, nadie ha querido dar el paso de decir, y demostrar, que se trata de animales mitológicos, en el sentido de representaciones de divinidades al igual que todas las civilizaciones posteriores?

Para mí, esto es una completa aberración.

Sin embargo, la comunidad arqueológica ya había dado el primer gran paso desde principios del siglo XX al admitir por fin, liberándose de la camisa de fuerza darwiniana, que la cueva era un santuario y que los frescos tenían una dimensión simbólica, mitológica y metafísica. Francamente, no comprender, o mejor dicho, no admitir que estos animales son símbolos de divinidades y no animales literales era, por tanto, prácticamente un pequeño paso que quedaba por dar, y sin duda habría sido otro gran paso hacia la comprensión de nuestra humanidad…

Si lo piensas, todas estas contradicciones en el razonamiento eran mucho que tragar.

Pero no quiero reescribir la historia.

Bueno, sí, delgado. Pero el grande, no el de la h minúscula.

Digamos que hoy la cuestión quedará zanjada, porque este libro aportará pruebas directas de que el sistema semiológico paleolítico corresponde al protocuneiforme e, implícitamente, de que la mitología sagrada que transmite es común.

En primer lugar, voy a mantenerme dentro del campo de la lingüística demostrando simplemente que se trata efectivamente de una lengua correspondiente a la lengua ideográfica de Sumeria.

Así pues, todo el mundo tendrá claro que la misma comunidad de pensamiento, que ha extraído su metafísica de la misma fuente, estuvo trabajando, utilizando las fechas dadas, desde -40.000 hasta no -12.000, sino hasta hace por lo menos… -3.500 años (lo que necesariamente incluye también el Neolítico y sus monumentos, ya que el Neolítico es el período comprendido entre el Paleolítico y Sumeria).

Más adelante veremos las consecuencias extraordinarias y de largo alcance de este hecho.

Una vez señalados estos diversos puntos de contradicción, dictados, como hemos comprendido, por la corriente subterránea de pensamiento cientificista en las filas de los arqueólogos más destacados, veamos ahora las principales razones por las que (sólo) erraron la solución.

 

Por qué los arqueólogos no han encontrado hasta ahora la solución

 

Creo que es una gran lástima que, aunque los autores hayan demostrado claramente que los signos rupestres constituyen por sí solos un sistema semiológico, y aunque hayan identificado analogías con la escritura ideográfica, no hayan explorado más a fondo esta vía.

Veremos que hay una serie de razones para ello, que es necesario poner de relieve para entender por qué se les escapó la solución de esta manera (y, si es posible, para evitar que esto vuelva a suceder en otras áreas de investigación).

 

Los arqueólogos han pretendido ser especialistas en lenguas arcaicas, cuando en realidad no lo son

 

Es una pura extralimitación de funciones que desvirtúa totalmente la finalidad de la investigación, que es descubrir la verdad y que, para ello, debe rodearse de todas las competencias posibles, en lugar de pretender tenerlas todas.

Es un poco como si un matemático, habiendo deducido a partir de reglas matemáticas que se enfrenta a un sistema construido, estructurado, semiológico y, por tanto, lingüístico, quisiera mantener a toda costa la sartén por el mango y no entregársela a los lingüistas para que le ayuden en su tarea de desciframiento.

Si se trata de un sistema lingüístico, ¿no se especializan en eso?

¿Por qué, entonces, ir por libre y, basándose en un breve cuadro que contiene unos cuantos ideogramas simples que se parecen entre sí y proceden de escrituras ideográficas diferentes, descartar rápidamente la idea de que los signos prehistóricos podrían constituir una lengua ideográfica que podría relacionarse con las lenguas ideográficas conocidas del periodo histórico y calificarla de callejón sin salida, con el pretexto de que el significado de estos pobres ejemplos elegidos es divergente?

Aquí nos acercamos al problema que se tratará en el epílogo: la falta de modestia (es decir, reconocer los límites del propio campo de especialización), el corporativismo de los científicos, la falta de sinergia entre disciplinas…

En lugar de despreciarse mutuamente, arqueólogos, lingüistas, mitólogos, simbólogos y etnólogos deberían trabajar juntos y poner en común sus conocimientos, pues de lo contrario el resultado será inevitablemente un callejón sin salida.

Esta forma de trabajar hace un flaco favor a los autores y casi ensombrece la gran calidad de su trabajo de investigación, porque al pretender hacerse pasar por lingüistas cuando, todo hay que decirlo, no dominan este campo, corren el riesgo de hacer el ridículo mostrando al lingüista poco informado nada más que el hecho de que se han entregado a… 

 

… Un análisis comparativo inverosímil de las Escrituras ideográficas

 

Veamos por qué:

Un análisis adecuado de las lenguas ideográficas arcaicas debería haber consistido en :

  • Clasificar las escrituras ideográficas por orden cronológico y geográfico, dando prioridad a las más antiguas.
  • Toma su lista completa de signos
  • Compara todas sus listas de signos con la lista de signos prehistóricos que habían identificado.
  • Comparar las reglas de funcionamiento (constitución de signos y sintaxis entre signos) de estas lenguas con las que han observado.

En su lugar, nos presentaron esto…:

… o una tabla de algunos signos ideográficos básicos, figuras geométricas simples, tomadas de escrituras ideográficas citadas como siendo (pero sin ninguna referencia) sumerias, egipcias, cretenses, hititas o chinas.

Para justificar una cuestión tan importante, es obvio que es extremadamente endeble, y se lo voy a demostrar con todo detalle.

Por nuestra parte, nos esforzaremos ahora por hacer las cosas bien en el ámbito específico de la lingüística, lo que nos permitirá no sólo poner de relieve cada uno de estos graves errores del análisis comparativo, sino también, y lo que es más importante, determinar a qué conclusión nos lleva un análisis comparativo correctamente realizado.

Pero antes, veamos por qué su comparación era tan simplista y errónea.

 

Una comparación basada en unos simples signos, por tanto simplistas y, además, difíciles de leer y comprender

 

Se ve obligado a señalar que los ejemplos que toman los arqueólogos para demostrar que las lenguas ideográficas no son más que simples figuras geométricas, rectángulos y signos sencillos: ramitas, simples claviformes.

 

el hecho de que signos ideográficos idénticos de lenguas ideográficas diferentes tengan aparentemente significados diferentes, ¿sería prueba de un callejón sin salida?

 

Con esta tabla, los autores pretenden demostrar que signos ideográficos similares tienen significados completamente distintos en escrituras ideográficas diferentes, ya que, desde su punto de vista, esto es suficiente para deducir que la escritura ideográfica es un callejón sin salida (¡!).

Está claro, sin embargo, que si tomo como punto de comparación signos que es muy probable que se encuentren en formas similares en todos los sistemas ideográficos de todas las épocas -me atrevería a decir que incluso en uno que se le pediría a un niño que inventara hoy-, es muy probable que me encuentre con todos los significados posibles.

Por otro lado, recuerda que si comparo varios signos complejos como :

O estos:

O éste:

O estos:

O éste:

Cada uno es, por el contrario, tan específico que ya es muy improbable encontrarlo en la lista de signos de otra escritura y, a fortiori, imposible encontrarlos todos en dos listas de signos de dos escrituras ideográficas distintas, de modo que la conclusión que sacamos es lógicamente justo la contraria de la que se desprende de la tranquilizadora comparación sugerida por la de las formas simples.

Una vez hecha la comparación correcta, el famoso callejón sin salida se parece más a una carretera principal, con un muro construido delante para que no se vea.

 

señales mal traducidas y mal entendidas

 

Pero eso no es todo: la elección de los signos es también muy reductora y confusa, lo que induce a creer que todas las lenguas ideográficas utilizan estrictamente los mismos signos simples sin grandes distinciones de forma, lo que constituye una herejía lingüística, y, por si fuera poco, la traducción dada es también muy reductora y, por tanto, necesariamente engañosa.

Empecemos por los triángulos:

 

Triángulos como ejemplo

 

Esta tabla comienza demostrando justo lo contrario de su conclusión (¿a la que quieren que lleguemos?), ya que los dos triángulos en sumerio y en «hitita» (un dialecto louvita) significan lo mismo.

A título ilustrativo y para ser más precisos, el signo 48B del cuadro comparativo que les he presentado en el apéndice, se llama sal. Es el correspondiente del logograma «mi», que designa (entre otras cosas) a una mujer o a una hembra[2] , y del logograma «mu«, que significa lo mismo[3] . Como logograma, sal (o šal) significa (en nominativo) el útero, la vulva.

Ahora veamos las ramas:

 

Las ramas como ejemplo

 

También en este caso se nos presentan signos heterogéneos que sugieren que, puesto que tienen una forma similar, lógicamente todos deberían significar lo mismo. Ya hemos visto lo erróneo de este razonamiento.

Además, los signos ideográficos sumerios y egipcios son falsos.

He aquí los signos ideográficos protocuneiformes para :

še : cebada, grano, trigo, maíz[4] (še y tienen muchos otros significados, pero aquí me voy a ceñir a uno de sus principales significados literales).

gi:    enfermedad, lesión, trigo [5]

Así que no hay rastro de los primeros y últimos signos.

Estos son los signos jeroglíficos egipcios:

[6] bdt: almidón de trigo

[7] it : padre, cebada, cereal

Si es cierto que estos últimos signos significan cebada, trigo, cereal, observará que también es la palabra egipcia para padre.

Así que no voy a ofenderte explicándote el significado simbólico de la espiga de trigo…

Después, por supuesto, siempre es posible seguir viéndolo y traducirlo como nada más que trigo, pero… en fin…

Veamos los rectángulos propuestos:

 

Los rectángulos de ejemplo

 

Tenga en cuenta que, cuando se trata de presentar rectángulos, todo lo que se parece a un rectángulo se mezcla de forma poco creíble.

Por tanto, es lógico que no signifiquen lo mismo, sobre todo porque proceden de lenguas diferentes.

En sumerio y egipcio, por ejemplo, muchos rectángulos tienen significados diferentes, dependiendo de su altura y anchura, y por tanto no significan lo mismo en absoluto:

Tomemos, por ejemplo, los mismos cuadriláteros protocuneiformes ya mencionados en la tabla comparativa inicial, para los que ahora les ofrezco la transliteración de su significado sumerio al lado:

Como puede ver, a excepción de 2D y 3, su cambio de forma implica un cambio de significado.

Así que tenemos que comparar lo que es igual con lo que es igual, y no crear todo tipo de formas con sólo cuatro lados.

Ahora tomemos los rectángulos jeroglíficos egipcios:

También puedes ver que un cambio de forma puede llevar a un cambio de significado. N37 y N18 no significan directamente lo mismo.

Obsérvese también que el rectángulo simple sumerio y egipcio ni siquiera se menciona (¡!) en comparación con el rectángulo simple del signo prehistórico.

Es una pena, porque los tres existen.

Veamos a qué se refieren:

En sumerio, el rectángulo simple se denomina ñeš[8] (pronunciado gesh). Es el logograma determinante prefijado que se añade generalmente a un objeto para determinar que está hecho de madera. También tiene el significado de las palabras de la parte inferior de la página.

Pero nótese también que ñeš tiene el homónimo ñeš2,3 que significa «un hombre» o «un pene», lo que remite a la imaginería de un hombre en posición itifálica, posición comúnmente asociada en la mitología arcaica, como veremos en el próximo libro, con un progenitor (en particular el progenitor primordial) y un padre. 

En egipcio, el rectángulo simple significa S (pronunciado Sh)[9] o mr[10] . Obsérvese en la nota a pie de página que ambos significan estanque, brazo de agua, canal o cuenca.

En sumerio, lengua hermana mayor del egipcio, el canal se llama «a«, que también significa padre[11] . De hecho, «a» doblada a «a-a» sólo significa «padre»[12] . Esta «a» es la traducción del signo 91B del cuadro comparativo: las dos líneas paralelas ligeramente inclinadas que muestran un canal.

Así pues, aunque estos dos simples signos rectangulares sumerio-egipcios parezcan a primera vista, si nos limitamos a un análisis superficial, tener significados completamente diferentes, uno sumerio ñeš que designa la madera y el otro egipcio S/mr un brazo de agua, en realidad, si somos conscientes de sus múltiples significados y entresijos lingüísticos, nos daremos cuenta de que ambos pueden designar lo mismo: un hombre, en este caso un progenitor, un padre.

Así pues, si queremos hacer un análisis serio, no debemos detenernos nunca en el primer significado dado o recibido por un signo ideográfico o logograma, o una palabra dada, en su apariencia, sino en el significado, o mejor dicho, en los múltiples dobles significados que tenía para sus hablantes, por lo que es absolutamente necesario conocer toda su polisemia, sus diferentes dobles significados. Esto se debe a que, como tendremos ocasión de demostrar ampliamente, todo el simbolismo sagrado se basa en el juego de los dobles sentidos en las lenguas sumeria y egipcia. Estos dobles sentidos deben comprenderse si queremos dominar no sólo la lectura literal de los ideogramas (y de los signos prehistóricos), sino también su dimensión simbólica como lenguaje culto transmisor de su mitología y de sus creencias.

Uno de los primeros signos descifrados por Champollion fue el círculo, que fonéticamente significaba «ra». Por supuesto, no se limitó a su significado aparente, un círculo, ya que era el propio nombre, el propio símbolo del gran dios solar, Ra. Fue a partir de los cartuchos de los nombres de faraones y divinidades que pudo acceder a los primeros elementos de desciframiento. Menos mal que no adoptó un enfoque estadístico o geométrico, pues de lo contrario aún estaríamos 200 años atrás en el tiempo, incapaces de leer los jeroglíficos.

¡Es absurdo que lo pongamos como modelo y no lo sigamos!

 

El círculo y el semicírculo como ejemplo

 

En el cuadro recapitulativo presentado por los arqueólogos, observará también que se muestran dos signos hititas distintos, un círculo y un semicírculo, uno significando dios y el otro cielo. Uno se pregunta realmente por qué se mencionan estos signos en comparación con los signos rectangulares prehistóricos. Evidentemente, no son en absoluto iguales, por lo que naturalmente no tienen el mismo significado.

 

Claviformes como ejemplo

 

 

¡El bumerán sumerio!

 

Observa que el significado que se da al claviforme sumerio es «bumerán».

En primer lugar, este signo sumerio no existe en esta forma.

Su forma real es la siguiente:

ur[13] (y sólo si se invierte, asume esto: )

 [14]

Otro claviforme casi similar, pero no idéntico, es :

 šidim [15]

¿Qué significa ur? o šidim?

¿Boomerang?

En lo que se refiere a Ur, puede que estés haciendo la conexión con la ciudad de Ur, una de las grandes ciudades de Sumer (la misma ciudad de la que partió Abraham para ir a vivir en tiendas ante la promesa de heredar la tierra de Canaán).

De hecho, ur tiene muchos significados. No te los voy a dar todos, pero por ahora solo estos: perro, bestia carnívora, siervo, joven, guerrero, enemigo. [16]

Por ejemplo, ur también significa ciudad porque uno de sus homófonos ur11 equivale a uru4[17] , cuyo homófono uru2 (ideograma ki) significa ciudad, pueblo, aldea o distrito de una ciudad.

En ningún momento, entre todas sus acepciones, incluye «boomerang».

El único significado de herramienta es «hoz de cobre» …[18]

¿Y šidim?

Este término designa a un arquitecto o albañil[19] .

Por tanto, podemos entender que el término bumerán se haya asignado a este ideograma simplemente porque ¡parece un bumerán para el observador!

Por tanto, existe una confusión total entre el pictograma, que es un signo que representa la cosa o el ser que se quiere significar, y el ideograma, que es un signo que representa una idea o un concepto que no tiene por qué estar directamente relacionado con la forma del signo en cuestión.

Evidentemente, la persona que dio esta definición se limitó a la apariencia del signo y lo leyó a través de sus propios ojos superficiales, a su valor nominal. En este caso, el hecho de haber emitido o repetido esta definición sin verificarla ya no es la marca de una mente científica, ni la marca de una mente dispuesta a comprender que puede haber abstracción.

 

La luna y la costa: ¿dos significados diferentes?

 

En su tabla de claviformes, los arqueólogos referentes también nos muestran dos signos egipcios, el de la luna y el de la costa , diciéndonos que tienen significados diferentes, uno significa la luna y el otro la costa.

¡Pero eso sin saber que ambos son a veces intercambiables en egipcio!

Aunque la luna es iaH o lune[20] , en algunas inscripciones se escribe por spr côte[21] .

     es una forma alternativa de como en iaH lune y este signo puede confundirse con spr côte[22]

Es importante comprender que esta confusión no es una confusión en el sentido de un error por parte de los escribas copistas. De hecho, como veremos en los libros siguientes, tanto la costilla como la luna son símbolos emblemáticos de la mujer madre primordial que se convirtió en la diosa madre.

Así que confundirlos con dos signos diferentes refleja una falta de comprensión tanto del egipcio literal como del egipcio simbólico sagrado.

Eso es mucho.

 

Escamas de pescado

 

También se nos dice que se refiere a una escama de pescado.

Que sea una escama de pescado no significa que signifique eso en egipcio.

En efecto, si todas las escalas siguientes: significan escalas nSmwt, aparte de que se utiliza en pluma swt, es la única que se utiliza en ab[23] .

Ahora, ab significa literalmente un cuerno, un arco[24] .

Presentado así, este signo no es una escama de pez en egipcio, sino un cuerno o un arco.

Por último, simbólicamente, hay que entender que «ab» es un homófono del sumerio ab-ba, que designa al antepasado, al padre[25] .

Alude exactamente al mismo personaje que el símbolo (que aparece invertido en la pintura de los arqueólogos !) y que se refiere, entre otras cosas, al sol u[26] ; el sol es evidentemente un emblema del padre de los dioses, la gran divinidad.

Así pues, simbólicamente, el egipcio y el son de hecho dos símbolos que se refieren exactamente a la misma persona.

Así que, una vez más, hay una falta de comprensión del egipcio literal y sus significados simbólicos.

Decididamente…

 

El «caparazón»

 

También se nos dice que el signo significa concha.

Así que si es cierto que es una concha, una concha de bivalvo en este caso, su significado no se refiere a su forma (no es un pictograma…), pero sigue siendo un ideograma con un significado fonético que es xA (pronunciado x como la jota española)

Este ideograma se encuentra en el verbo xAa, que significa, entre otras cosas, arponear[27] .

 

Entonces, ¿qué interpretación debemos dar cuando vemos que dos signos en dos Escrituras idénticas parecen iguales pero tienen significados diferentes?

 

Obviamente, entre dos listas de signos en dos escrituras ideográficas, nos encontraremos ocasionalmente con signos muy similares.

¿Cuál es el procedimiento?

Evidentemente, daremos prioridad en primer lugar al significado o significados del signo de la lista de signos más arcaica, que habrá demostrado estar muy próxima (lista de signos, reglas de composición y sintaxis) al sistema estudiado.

Y no la de un sistema más reciente so pretexto de una simple correspondencia entre dos o tres signos.

Si quiero traducir un texto en francés antiguo, voy a preferir el significado de una palabra que me da un diccionario de 1700 al de un diccionario español del siglo XX, aunque la palabra escrita sea idéntica en ambas lenguas y en ambos diccionarios.

Es mucho más probable que el significado de una palabra escrita en la misma lengua y más cercana en el tiempo sea el significado original que el significado más lejano de una lengua diferente.

Es tan de sentido común que da pena tener que escribirlo.

 

 

NOTES DE BAS DE PAGE ET RÉFÉRENCES

 

[1] Véase el Volumen 1: La Revelación del Génesis y mi papel (ficticio, por supuesto) de escriba bajo la tutela de Gabriel.

[2] Mí [SAL] = mujer; femenino (véase también mu10, munus). Adjetivo femenino (A. Halloran, 1999, p. 13)

[3] Mu10[SAL] = mujer, femenino (véase también mí, munus) (A.Halloran, 1999, p. 13)

sal, šal = útero, vulva, (estrecho + muchos). Ser estrecho, delgado, ancho, espacioso. En forma verbal: extenderse, propagarse; persistir; minimizar, menospreciar, depreciar.

[4] še : n., cebada; grano; una medida de longitud pequeña, grano de cebada (A. Halloran, 1999, p. 16) Volumen 4 / Léxico sumerio-francés: še = cebada; grano una medida de longitud pequeña, trigo o maíz.

[5] gig, gi17 = n., enfermedad; lesión; trigo (cf., kib) (garganta + i, ‘grito de dolor’, + garganta) v., estar/enfermar; ser doloroso para (con dativo); rechazar. adj., doloroso. Volumen 4 / Léxico sumerio-francés: gig, gi17 = enfermedad, herida, trigo (cf., kibx) (garganta + i, ‘grito de dolor’); verbos: estar/enfermar; ser doloroso (con dativo); rechazar. Adjetivo: doloroso (A. Halloran, 1999, p. 16)

[6] espiga barbuda de trigo almidonero; Ideo. o det. en bdt trigo almidonero (Gardiner p. 483, M34)

[7] Espiga de cereal con apariciones en: padre; cebada, cereal (Faulkner, reed.2017, p. 39) sabiendo que iti padre (Faulkner, reed.2017, p. 39) y ity itiw it tiy soberano, monarca (Faulkner, reed.2017, p. 39)

[8] ñiš, ñeš = nominativo: árbol, madera, instrumento de madera, cetro, herramienta, órgano, arado, fenómeno natural. (Describe un tronco que produce muchas ramas y hojas). Adjetivo : describe un animal asignado al arado (a veces ñiš-šè).

Ñiš2,3, ñeš2,3, uš = pene, hombre (yo + salida + varios; cf., nitaĥ2 y šir)

[9] Volumen 4 / silabario jeroglífico-francés: S lago, estanque; jardín; cuenca (Faulkner, reed.2017, p. 319)

[10] Volumen 4 / silabario jeroglífico-francés: mr  ill, suffering; painful; painfully, cruelly; pain, suffering; illness, disease malade (n.) pyramide canal, brazo de agua vasque, cuenco para libación milk pot lier, atar (Faulkner, reed.2017, p. 137)

[11] Volumen 4 / Silabario sumerio-francés: a, e4 = nominativo; agua, curso de agua, canal, fluido seminal, descenso, padre, lágrimas, inundación.  (A. Halloran, 1999, p. 3)

[12] Volumen 4 / Silabario sumerio-francés: a-a: padre (A. Halloran, 1999, p. 71)

[13] (CNIL, p. 227)

[14] (Falkenstein, 1936, p. 20)

[15] (CNIL, p. 195)

[16] ur = n., perro; bestia carnívora; siervo; joven, guerrero; enemigo (cf., téš) v., temblar. adj., humilde (A. Halloran, 1999, p. 7) Volumen 4 / Léxico sumerio-francés: ur = sustantivos: perro, bestia carnívora, siervo, joven, guerrero, enemigo / verbo: temblar / adjetivo: humilde

[17] ur11= cf., uru4) (A.Halloran, 1999, p. 7) ; uru2 (ki), iri, rí; iri11 = ciudad, pueblo, aldea, distrito ; Volumen 4 / Léxico sumerio-francés : uru2 (ki), iri, rí; iri11 = ciudad, pueblo, aldea, distrito de una ciudad

[18] ur = n., hoz de cobre (semicírculo + movimiento fluido). v., segar, cosechar; arrancar; esquilar (ovejas); recoger; atrapar (en una red); juntar; unirse en asentimiento (probablemente clase de reduplicación) (cf., saña11 [KIN]) (A. Halloran, 1999, p. 41)Volumen 4 / Léxico sumerio-francés: ur = hoz de cobre (semicírculo + movimiento de flujo). Verbos: cosechar, segar; arrancar; esquilar (ovejas); reunir; coger (en una red); reunir, juntar; poner de acuerdo, acordar (posible réplica; véase saña11).

[19]šidim , šitim, šidi [GIM] = arquitecto, albañil (šid3,4,5 ‘atar’, + dím, ‘construir, hacer’) (A. Halloran, 1999, p. 67) ; Volumen 4 / Léxico sumerio-francés: šidim, šitim, šidi [GIM] = arquitecto, albañil (šid3,4,5 ‘atar’, + dím, ‘construir, hacer’) (A. Halloran, 1999, p. 67)

[20] Luna creciente (también vertical) o cuando se usa como determinativo); Ideo. o det. en iaH  o , luna / Gardiner p. 486, N11.

[21] En algunas inscripciones, se escribe para spr côte / Gardiner p. 486, N11.

[22] Forma alternativa de como en iaH luna

; Este signo puede confundirse con spr coast / Gardiner p. 486, N12

[23] https://www.hierogl.ch/hiero/Signe:K6h

[24] Jeroglífico / léxico francés = ab cuerno, arco comida recoger presentar piedra de ofrenda (Faulkner, reimpresión 2017, p. 49)

[25] ab-ba = padre; anciano; antepasado (préstamo akk.) (A. Halloran, 1999, p. 76) Volumen 4 / Léxico sumerio-francés = ab-ba = padre; anciano; antepasado (préstamo acadio)

[26] ud, u4 = n., sol; luz; día; tiempo; tormenta (demonio) ; prep., cuando; desde (A. Halloran, 1999, p. 5) Volumen 4 / Léxico sumerio-francés = u4 : (cf., ud). ud, u4 = = nominativo: sol; luz; día; tiempo; clima; tormenta (demonio)

[27] Concha de bivalvo L6: Por razón desconocida, fon. xA en ME sólo en: xA(w)t mesa de ofrendas. Ocurrencias en: xA, arrojar; derribar; echar; abandonar; despachar; hundir; arponear; mover enérgicamente; arrojar / xAwt altar, mesa de ofrendas.

https://www.hierogl.ch/hiero/Signe:L6

BIBLIOGRAFÍA

 

Proto-sumeriano :

CNIL. Full list of proto-cuneiform signs

& Falkenstein, A. (1936). Archaische Texte aus Uruk. https://www.cdli.ox.ac.uk/wiki/doku.php?id=late_uruk_period :

Sumerio :

A.Halloran, J. [1999]. Lexique Sumérien 3.0.

Jeroglífico :

Faulkner. [réed .2017]. Concise dictionary of Middle Egyptian.

Hiero (hierogl.ch) (Hiero – Pierre Besson)

Lengua demótica :

The Demotic Dictionary of the Institute for the Study of Ancient Cultures of the University of Chicago | Institute for the Study of Ancient Cultures (uchicago.edu)

Jeroglífico hitita :

Mnamon / Antiche scritture del Mediterraneo Guida critica alle risorse elettroniche / Luvio geroglifico – 1300 a.C. (ca.) – 600 a.C.

https://mnamon.sns.it/index.php?page=Scrittura&id=46

https://www.hethport.uni-wuerzburg.de/luwglyph/Signlist_2012.pdf

Arqueología :

Leroi-Gourhan, A. (1958). Le symbolisme des grands signes dans l’art pariétal paléolithique. Bulletin de la Société préhistorique française Année 55-7-8 pp. 384-398.

G.& S Sauvet et André Wlodarczyk (1977) : Essai de sémiologie préhistorique (pour une théorie des premiers signes de l’homme). Bulletin de la société préhistorique française / année 1977 / E&T 47-2 / p.545-558

La ciencia de los símbolos :

Chevalier-Gheebrant [2005]. Dictionnaire des Symboles. Paris: Robert Laffont.

Mitologías :

Guirand, J. [1996]. Mythes et Mythologie. Paris ; Larousse

Vínculo entre la religión caldea y la católica :

A.Hislop. [s .d.]. Les deux Babylones.

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